sábado, 13 de febrero de 2010

Pienso, pienso, pienso...

Estuve todo el fin de semana esperando que sonara mi  celular. Lo llamé varias veces pero me atendió el contestador. Obvio, tampoco contestó mis mensajes.
Pensé mucho acerca de lo que pasó el viernes. ¡Cambió tanto cuando le llegó el mensaje! Me muero por saber quién y qué le escribió. Ahora que lo pienso, cuando le pregunté en el bar qué era lo que tenía que decirme, miró para otro lado, como si no se animara, no sé, como preocupado y me dijo eso de que fuéramos a caminar. Después, su desaparición. ¿Qué le habrá pasado?...
Igualmente, cuando olvido mis dudas y me acuerdo de sus besos...¡Ay mi Dios! Si esta historia continúa así...no sé cuánto tiempo voy a poder frenarme. Me conozco... tengo el "si" demasiado flojo.
Me excito con sólo imaginarme la situación....
"Analía, portate bien", dice la voz de mi alter ego...
Después de lo que pasó con ese tipo, no quiero volver a equivocarme...Lorena me lo había advertido. Para ella, el vago ese no valía ni dos pesos. Y yo fui muy boluda...Le creí cuando me dijo que se llamaba Mario. Tenía unos ojazos verdes increíbles y olía a una mezcla rara de perfume importado, tabaco, miel, vainilla.. que despertaba todos mis instintos...
Esa noche, después de un par de citas,  me excedí con el alcohol y cuando él encendió el porro, pensé "Nunca fumé hierba...Sólo una probadita, a ver qué tal se siente...". Fue mi gran error. Me desperté en un hotelucho de mala muerte. Me había robado todo, menos la ropa, por suerte. Mario había desaparecido.
Menos mal que había hecho bien los deberes con mis anticonceptivos y que el hijo de puta no me pegó ninguna enfermedad...

3 comentarios:

  1. Y bueno, lo de Mario fue...
    Comerse un fin de semana sin saber de otra persona...

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